AC Fisioterapia · Valencia

Lo que hago, y por qué lo hago así

Un mismo criterio para todas las técnicas: valorar antes de tratar, tratar con un motivo y acompañarte hasta que vuelves a lo tuyo.

Dos atletas en posición de salida sobre una pista de atletismo

Fisioterapia deportiva

Es lo que más hago y en lo que me he formado: grado en Fisioterapia y máster oficial en Fisioterapia Deportiva, con experiencia en clínicas y equipos.

Trato las lesiones típicas del deporte: esguinces, roturas musculares, tendinitis y sobrecargas. Primero busco por qué ha pasado, después lo trato, y te acompaño hasta que vuelves a entrenar y a competir con menos riesgo de volver a lesionarte.

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Ecografía musculoesquelética

El ecógrafo es el mismo aparato con el que se ve al bebé en un embarazo: pongo un poco de gel en la piel, paso por encima una sonda y en la pantalla aparece lo que hay debajo. No duele, no tiene radiación y se hace en unos minutos.

Me sirve para ver cómo está la zona lesionada, para comprobar cómo mejora de una sesión a otra y para llevar la aguja justo al sitio cuando el tratamiento la necesita. No sustituye a lo que valore tu médico: es una ayuda más dentro de la sesión.

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Rehabilitación de lesiones

Después de una lesión o de una operación, quitar el dolor es solo la mitad. La otra mitad es recuperar la fuerza, el movimiento y la confianza para volver a usar esa parte del cuerpo sin miedo.

Lo hago por fases: primero calmar la zona, después moverla y fortalecerla con ejercicios pensados para ti, y por último volver a lo que hacías antes, ya sea trabajar, correr o jugar con tus hijos. En cada fase sabes qué toca y por qué.

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Indiba

Indiba es la marca de un aparato de radiofrecuencia. Paso un cabezal por la piel y la zona se calienta por dentro, en el músculo y el tendón. Lo que notas es un calor suave y agradable; no duele.

Ese calor hace que llegue más sangre a la zona, y eso ayuda a calmar el dolor y a que la lesión se recupere. Lo uso como apoyo dentro de la sesión en lesiones musculares, tendones y sobrecargas. Antes te hago unas preguntas, porque hay casos en los que no se puede usar, como llevar marcapasos o estar embarazada.

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Presoterapia

Son unas botas que se inflan por tramos, del pie hacia arriba, y aprietan y sueltan las piernas poco a poco. Es una sesión tranquila: te tumbas y la máquina hace el trabajo.

Va bien para recuperarte después de una carrera o de una semana de mucha carga, y para las piernas cansadas o pesadas. Se reserva aparte, en sesiones de 30 minutos, y te digo antes si en tu caso tiene sentido.

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Tratamiento de ATM

La ATM es la articulación de la mandíbula: la que tienes justo delante de la oreja y se mueve cada vez que hablas o masticas. Cuando no va bien, da dolor al masticar, chasquidos al abrir la boca, dificultad para abrirla del todo o dolor de cabeza y de cuello.

La trato con las manos sobre la mandíbula, la cara y el cuello, y con ejercicios sencillos para hacer en casa. Si aprietas o rechinas los dientes (bruxismo) y llevas férula, trabajamos a la vez que tu dentista: él se ocupa de los dientes y yo de los músculos y de la articulación.

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Vendaje funcional y neuromuscular

Hay dos tipos. El vendaje funcional es el de cinta rígida de toda la vida: sujeta una articulación, como el tobillo, para que no haga el movimiento que duele, pero te deja moverte. El neuromuscular es la cinta elástica de colores (kinesiotape): acompaña al músculo sin frenarlo.

Son muy útiles para competir o en los primeros días de una lesión. Pero un vendaje no cura por sí solo: es una ayuda más dentro del tratamiento.

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Fisioterapia invasiva

Uso una aguja muy fina, como las de acupuntura, para llegar justo al punto del músculo que da el problema. Hago dos técnicas: la punción seca, que suelta esos «nudos» del músculo que duelen y a veces mandan el dolor a otra zona, y la neuromodulación, que pasa una corriente muy suave por la aguja para calmar un nervio irritado.

Las agujas son estériles y de un solo uso, y cuando hace falta precisión las guío con el ecógrafo. Solo las uso si tu caso lo pide: antes te explico qué voy a hacer y firmas un consentimiento. Y si prefieres que no haya aguja, hay otras formas de tratarlo.

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¿No sabes cuál es tu caso?

Escríbeme y lo vemos. Prefiero cinco minutos de conversación a que reserves a ciegas.